Lo Sagrado y lo Profano

Máscaras de la colección Rayón-Cuaranta

Cristina Piffer aborda en Neocolonial II el derrotero de los indígenas denominados “Pampas” desde la frontera sur hacia los ingenios de Tucumán y Misiones, centros dominantes de la explotación azucarera argentina. La instalación está

A lo largo de más de 30 años, Julio Rayón y Patricia Cuaranta fueron atesorando una fabulosa colección de máscaras provenientes de las más diversas regiones del mundo. Cada una de ellas puede ser vista como un poderoso legado de las comunidades a las que pertenecieron.

Confeccionadas en madera, metal, tejidos naturales o arcilla, cada uno de estos “rostros” es la expresión del modo en el que esa cultura, esa comunidad, dialoga con el misterio del mundo.

Muchas de las máscaras aquí expuestas poseen funciones rituales y religiosas, otras, puramente celebratorias. Han sido utilizadas también con fines lúdicos y en otros casos, como un modo de conjurar males y acechanzas. Aquellas que tienen formas zoomórficas permiten que quien las lleva adquiera las cualidades que ella representa: por ejemplo, una máscara de leopardo inducirá a quien la porta a convertirse o actuar como leopardo, tomando mágicamente su fuerza y su resistencia.

El rostro utiliza tantas veces a la máscara como instrumento para desafiar al poder, para enfrentarlo y conjurar su acecho o amenaza, algo habitual en las celebraciones del carnaval.

Las máscaras, en casi todas las cultural del mundo, tienen la capacidad de conectar lo terrenal con lo divino,   el más allá con el mundo de los vivos, de allí que su fuerza visual, asentada en lo bello y colorido, implique también una dimensión profundamente dialógica entre lo visible y lo invisible. ¿A qué se debe la extraña fascinación que nos produce desde tiempos inmemoriales la visión de las máscaras? ¿Las máscaras, ocultan la identidad o la revelan?

Horario: De martes a viernes de 10:00 a 17:00 y sábados de 11:00 a 15:00

Entrada libre y sin costo